Night bus, shortbus y otros buses del montón

En esta entrada queremos transmitir algunas de las vivencias y sensaciones más relevantes durante los diferentes trayectos realizados durante las 3 semanas que permanecimos en Vietnam. Cabe destacar que la cantidad y la intensidad de las mismas no son recomendables en un periodo de tiempo tan corto, así que recordad “no lo intenten en sus casas”. Siempre que sea posible dormid en camas y pasar más de una noche en el mismo hotel ya que sino el desgaste es alto y el rendimiento físico no es el esperado, de manera que por muchos sitios que visites, como estas medio grogui no te cunde y lo peor, sitios que en plenas facultades podrían estar medio bien los pillas a desgana y no les ves la gracia.

Dicho esto os enumeramos los principales trayectos así como algunas anécdotas de los buses interurbanos*.

1 Ho Chi Minh – Dalat (305 km, y unas 7-8h) la primera vez nunca es como lo esperabas

Después de haber reservado nuestros sitios en la agencia, entramos a nuestro primer bus-cama como un niño con zapatos nuevos (bueno… No literalmente, ya que te hacen entrar descalzo y meter tus zapatos en una bolsa…). Habíamos elegido los sitios del final, ya que al parecer eran más espaciosos, pero contiguos había solo 2, con lo que me tocó un sitio tamaño estándar justo delante. El subidon de la novedad duró menos de un suspiro ya que no era tan “dulces sueños” como imaginamos, especialmente el sitio/tamaño estándar. Los sitios normales son como un asiento en los que el respaldo se reclina hasta ir casi tumbado, y las piernas/pies van metidos en una especie de cubículo… La idea es buena, no lo negaremos, pero las medidas vietnamíticas no dan la talla europea y ni siquiera puedes poner un pie pequeño derecho, con lo que es incomodísimo…. Como un viaje de 8h en semejantes condiciones era del todo inviable, procedí a cambiarme a otro asiento que creí mejor, cosa que así fue, pero no es oro todo lo que reluce. En las siguientes paradas fue entrando gente (y yo con el corazón en vilo y los dedos cruzados para que no me tocase volver a mi sitio…) y en una de estas un señor vietnamita se tumbó a mi lado. El hombre al ver una guiri tumbada y sola al lado suyo, vio el cielo abierto y me empezó a hablar (o no! Tierra trágame…!). La conversación/interrogatorio terminó repentinamente cuando me preguntó si viajaba sola y dije que no, que mis amigos estaban abajo (heartbraker…lo se! XD). La paz duró poco, y es que mi nuevo amigo además de intentar invadir SIN EXITO mi espacio vital mientras estaba dormido, roncaba como una marmota!! Cuando vino el “acomodador” a avisarle de que llegaba a su parada se bajó del asiento tan descolocado que el pobre casi se deja el móvil. De nuevo en la intimidad de mi asiento reclinable, acabé algún capítulo más y a dormir plácidamente hasta que llegamos a las 4 de la mañana a nuestro destino (2h antes por cierto…), bajamos medio sobados y morimos congelados.
Balance global positivo, experiencia repetible

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Primera experiencia en night bus...parece cómodo y no lo es!!!

2 Dalat – Danang (750 km, 16h)la ruta de la muerte

Llegados nuevamente a la estación de la congelación nos introducimos en nuestra nueva aventura en bus-cama, de nuevo en los backsits, porque ya sabemos de que va la broma y esta vez no nos la vamos a jugar. Esta vez vamos los 3 juntos y solo hay un externo, un joven vietnamita.

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Falta nuestro vecino pero es que salia movido...

Al poco de partir Manel se queda frito y empieza la aventura para el resto de mortales. Tenemos por delante un largo y fatídico viaje bajo la lluvia, “carreteras” hechas polvo llenas de baches, precipicios, frenazos, bocinazos y latigazos cervicales para todos… Lluis y yo intentamos pasar el mal trago entre series y rezos conjuntos, la cosa es muy hardcore. A lo largo del viaje hacemos una parada en un área de servicio y la gente normal come. De vuelta a los aposentos dormimos un poco y Lluis y yo nos despertamos meandonos vivos mientras don bello durmiente sigue en su particular séptimo cielo. En uno de los mil apeaderos del bus (parábamos para coger alguna caja o ves a saber que) Lluis se planta y dice que si o si se baja y hace sus cosas, pero al resto de meantes sonámbulos del bus (que no somos pocos ya que hace 6h de la última parada) nos dicen que no es una parada real y que aguantemos que la parada de meamiento está cerca. Lo’ guevos! Después de 1h y pico más de aguantar casi a reventar entre mil baches por fin paramos y sorpresa…. Es una cuneta en medio de campos de arroz!!! En serio hemos esperado tanto para esto, wtf!!?? Mientras intento digerir que todo eso es real y efectivamente está pasando (recordemos que estamos medio vivos y muy sobaos), el resto de feminas del bus acaban lo suyo y se van, con lo que me quedo sola en el campo de arroz poliklyn medio en shock intentando hacer lo mío. A todo esto el conductor se asoma y me empieza a gritar noseque en su idioma. Genial, gracias, has visto pasar por aquí a mi dignidad? La estoy buscando entre el arroz y los klinex… Te rehaces un poco como puedes y vuelves al bus no sin antes encomendarte a algún santo de nuevo. Lo que sigue es el amanecer de varias ciudades desde dentro de un bus con mil baques, alguno de los cuales te hace pensar que te has partido la columna vertebral. Muy chungo todo… Al llegar presenciamos el despertar de don Bella durmiente que nos restriega a los fucking loosers que ha dormido mogollón y que no se ha enterado de nada y procedemos – no sin antes mear en un real wc- a la búsqueda de alojamiento en Danang. 

Balance global muy chungo, no cojo un bus en la vida más.

3 Hanoi – Sapa (312 km, 4,5h), un viaje en primera

Escarmentados del mal viaje hasta Danang, no nos lo pensamos 2 veces al descubrir que había un bus high class, extra rápido -ya que va por autopista- y ultra cómodo. Es cierto que el precio es muy superior pero a veces quererse un poco no está de más. De entre los lujos que nos ofrecieron había una bolsa con desayuno (y alguna más que pillamos para nuestro uso y disfrute personal), mantas mil y hasta unos cojines cervicales, y los asientos eran tan cómodos como el sofá de casa.
Balance global muy positivo, a veces la calidad si es cara (pero que te quiten lo bailao oiga)

4 Sapa – Hanoi (350 km, 6h), una experiencia internacional

Esta vez no llegamos para pillar billetes en los buses high class y pillamos otro versión bus-cama que tarda un poco más. Resulta que es un bus lleno de GUIRIS (más barato que el anterior) en el que vamos los 3 tumbados al final. No está mal, aunque esta vez estamos un pelín apretados. Ver series, algún que otro momento de desconexión de la vida real y poco más. 
Balance sin más, podría llegar a repetirlo si se diese la ocasión.

5 Hanoi – Bahía de Halong (160 km, 4,5h), el bus de Asiavisión

Esta vez es un bus con asientos convencionales, ya que el trayecto es de día y relativamente corto 2,5h. Al pretender dejar las maletas en el maletero inferior, como se hace habitualmente, nos dicen que no. Flipamos un poco pero no le damos más importancia al asunto, en este país nunca se sabe, se acata lo que te toque acatar y chitón. Al entrar nos llama la atención la pedazo tv plana que nos acecha y que nada mas arrancar nos deleita con un programa híbrido entre Eurovision (en este caso Asiavisión) y algún caspa programa de TVE1 con Ramón García y Anita Obregón, ya que entre actuaciones había una especie de entreacto caspohumorístico (para colmo en versión musical….!! Mis preferidos…) con lo que nuestros compis autóctonos se descojonan xD Si més no es un trayecto divertido.
A lo largo del camino fuimos realizando 800 paradas para recoger gente de diferentes apeaderos así como descargar/cargar diferentes paquetes. En una de las paradas escuché unos gritos peculiares que venían de los adentró del maletero del bus. En ese momento descubrí uno de los bultos más persons que cabría esperar, un cerdo VIVO! medio metido en un saco en el portaequipajes. Pero la verdad, en este país ya no te sorprendes de nada….. Quizá por eso no nos dejaban ponerlas mochilas en el maletero!

Llegados a nuestro destino, un puerto en Hai Pong (si no me equivoco…), pillamos un ferry con mogollón de otros guiris. Una vez llegados de nuevo a tierra firme, en este caso la isla de Cat Ba, pillamos otro bus que nos lleva through the island hasta las ramblas de la City, un Lloret en horas bajas (es invierno) a lo bonito (consultar el post de Bahia de Halong). 

Balance global positivo, lo repetiría por las risas acontecidas.

6 Bahía de Halong – Ninh Binh (200km, 6h), donde caben 2 caben 3

Toca hacer el trayecto inverso, primero de todo cogemos un bus que recolecta guiris y autóctonos de hoteles y apeaderos varios. Una vez lleno nos lleva a un puerto (esta vez otro diferente, mi no entender, po bueno po vale…) en el que un barco nos transporta junto con algunas motos a tierra firme. En el trayecto empieza a llover a saco y se nos mojan las mochilas, yuju, fiesta! En tierra abandonan a todos los guiris a su suerte, porque en teoría vendrá otro bus que nos llevará a la estación central. En la estación central nos meten en un autobús atrotinadisimo con vietnamitas, sus cajas y paquetes everywhere y nosotros con las mochilacas encima. Este bus, cuyo cobrador tiene un poco de malas pulgas, hace 8800 paradas para recoger gente y bultos, de manera que en las 3h y algo que dura vamos ensardinadisimos unos sobre otros y  para colmo mojándonos porque premio! tiene goteras. Por otro lado ganamos una colega belgaustralina y conocimos de cerca (literalmente casi encima) un poco mas de autoctonismo. 

Balance global mojados, muy, mojados

7 Ninh Binh – Hanoi (110km, 2h), sardinitas again

Esta vez es de nuevor un bus sentado only for vietnamese y por lo tanto se repiten los musts: lleno hasta las trancas de cajas, bultos y gente allá donde te alcanza la vista; paradas en medio de la nada para subir/bajar gente y/o cosas; baches; bocinazos… Más de lo mismo. Nada nuevo bajo el sol, aunque viajamos de noche.  

 Balance global sin más, pero esta vez secos 

Buses del montón

– Normalmente se entra por la puerta de atrás.
– Consecuentemente pagarle al conductor no resulta práctico, así que este se dedica únicamente a conducirnos sanos y salvos a nuestros destinos (que no es poco…) y existe un cobrador/a que parece un pasajero normal pero que en algún momento se dirige hacia ti para venderte el billete. En algún caso con precios explicados en carteles y en otros con intentos de “timemos al guiri” que no pasan de ahí ya que nos los tenemos todo calculao.
– Te subes y te bajas literalmente en marcha. A veces el cobrador te ve apurao y tu ayuda a tirarte, como los monitores de piscina cuando eres pequeño, sin maldad pero con decisión.
– Además de transportar personas son un eficaz método de mensajería y entre conductor, cobrador y personal de tierra consiguen transportar exitosamente  cualquier cosa (literalmente, lo del cerdo…será difícil de superar).
– Como cualquier otro transporte por carretera, sin importar si es de noche o de día; trayecto caro o barato; con sillas o con camas; por ciudad, carretera o campo… Los baches y los bozinazos sin piedad no te los quita nadie!

Y de regalo en este post…. Tren nocturno! Hué – Hanoi (732 km, 14h)

Un poco de contextualización para que os situéis in poco. Al hacer viajes en tren ofrecen 4 posibilidades: asiento duro, asiendo blando, cama dura (en camarote de 6 plazas a compartir) o cama blanda (en camarote de 4 a compartir). Los precios entre una y otra opción van aumentando respectivamente, y en el caso de las camas, las literas superiores son más baratas que las de la planta media o baja, suponemos por la comodidad que ofrece una a cama baja (te puedes sentar de forma cómoda) y por la dificultad acrobática que supone acceder a veces a la litera alta. Cabe decir que pillamos los billetes en un momento de ”locurón”, puesto que queríamos los billetes para 2 días después y como no había los pillamos un día antes sin meditar mucho las consecuencias de nuestra decisión y teniendo en cuenta que era un gasto de envergaduras considerables…. Como consecuencia de este acto impulsivo el pobre Lluis estuvo dándole vueltas al tema bastante rato, hasta tal punto que llegó a encontrar unos billetes de avión para la misma fecha por unos 15€, un tercio de lo que pagamos por el tren!! Horrorizados por la gastosidad desmedida que acabábamos de cometer (y teniendo en cuenta que no nos devolvían el dinero, esto no es la Teletienda señores!) intentamos autoconvencernos de lo que mola viajar en tren y decidimos no tocar más el tema.

Después de nuestro glorioso paso por Hué (6h bajo cobijo huyendo de una incesante lluvia) llegó al fin el tan ansiado momento de pillar la cama y eso que solo eran las 4 de la tarde!
Por fin llegó nuestro reluciente tren cargado de gente y todo tipo de bultos y cachibaches (desde cajas con comida apestosa, hasta árboles en flor mas grandes que yo…. Ver para creer).  Nuestro viaje eran unas 14h así que el poco cabal que nos queda hizo que desestimásemos la opción silla, decantándonos pues por la tercera en discordia, cama dura en camarote de 6, lo cual fue muy buena elección. La cama blanda nos ofrecía mas intimidad, solo un individu@ desconocid@ al ser camarote de cuatro, pero el precio era una exageración y aunque hubiese mucho que celebrar esa noche, tampoco hacia falta tirar la casa por la ventanilla.

Al llegar a nuestro camarote alguna de nuestras fobias se materializaron, había un bebé entre nosotros, noooo!! Conseguiría alguno de nosotros pegar ojo entre la cama dura y los berrinches nocturnos de bebé!? Vayamos por partes, al encontrar nuestro camarote FLIPAMOS, al abrir la puerta observamos que las 2 camas de abajo estaban ocupadas por una joven pareja vietnamítica acompañados por un bebé de casi un año, premio! Pero lo mejor era que el pasillito por el que debíamos introducirnos estaba abarrotado de cajas, maletas y otros bultos y no se podía uno ni mover. De repente a Manel le salió de los adentros la vena madre de “Venga niños! A recoger la habitación que esto parece una leonera!” y en un periquete las cajas y bultos se distribuyeron como por arte de magia (algunos de ellos encima de sus propia camas, suerte que los vietnamitas son chiquiticos porque casi no se podían estirar…) Sulusionada nuestra primera piedra en el camino, nos hacemos la cama y vamos a chafardear el resto del tren en busca del vagón restaurante. Nos recorremos gran parte del tren y nos percatamos de que al parecer no hay vagón restaurante, pero en su defecto, en cada vagón hay una maquina dispensadora de agua fría e hirviendo (para hacerte por ejemplo un pote de fideos instantáneos, un té o cualquier otro mejunje de menester) y por otro lado tenemos al personal del tren, que cual azafatas se tratasen pasan con un carrito con bandejitas de comida real. En cada vagón hay también 2 baños, algunos con wc y otros con urinario vietnamítico (agujero en el suelo) que desde mi punto de vista, para un tren me parece más acertado. En algunos vagones vemos que hay minisillitas de plástico y la gente aprovecha para sentarse en ellas en medio del pasillo, luego llegamos a la conclusión – acertada o no- que eran sillas que les dejaban a la gente que viajaba con niños. Dicho esto, post comernos nuestros noodles de bote, leer un poco, ver alguna serie, observar a una madre vietnamita cuidar de su baby y alguna cosa más, los 3 fistros nos quedamos fritos la mar de agusto, sin ninguna otra preocupación que la de amanecer en Hanoi frescos y radiantes. A las 4:30 de la mañana el clímax de nuestro camarote se fue a pique cuando alguna mala persona encendió las luces a traición y gritó algo por megafonía. De repente entró un person y empezó a sacar cajas de nuestro camarote como un energúmeno ante la atónita mirada de todos. En ese momento el pobre baby, que estuvo la mar de tranquilo todo el trayecto, se puso a llorar y nosotros comprendimos que las 800 cajas del camarote no eran de nuestros pobres vecinitos, sino que nuestro camarote era en simple lugar donde dejar bultos que viajaban de A a B, algo muy habitual en todos los transportes vividos. Echamos una cabezadita más y aparecemos al fin en Hanoi la capital del gran imperio, con las pilas recargadas y dispuestos a hacer ruta con la maleta a cuestas hasta encontrar nuestro hotel.

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Lo que nos encontramos al llegar de Hanoi

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Ejemplo de homo viajensis cuando coge demasiados buses de estos

Conclusión: Tren cama mola, avión mainstream

*Los kilómetros, horarios y -porque no decirlo también- algunas sensaciones son muy aproximados, ya que hay que tener en cuenta varios factores como que los buses a priori no van tan rápidos como los coches, dan vueltas que una persona en su sano juicio podría ahorrarse, y sobretodo más importante, a veces los datos son un poco de cabeza y como ya sabéis la mente a veces magnifica/mortifica

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